sábado, 5 de septiembre de 2009

Tormento

Salgo a la calle y no veo más que recuerdos, me meto en un bar a ahogarlo todo, creo que ya lo he conseguido, ahora recuerdo que las penas flotan, abra que buscar otra salida.
Una mamada en una esquina, un polvo en el asiento trasero de un coche o encima del capó, todo vale si lo consigo. Por fin, ya llega, cierro los ojos y espero el éxtasis, falta muy poco, estoy en blanco y de pronto, tu mirada se introduce en mis pensamientos y destroza todo lo que encuentra a su paso.
Se abren las puertas, todo entra sin piedad destruye el momento de relajación porque sin esa mirada el momento no existe. Esa mirada capaz de dártelo todo y de dejarte sin absolutamente nada. Como un caracol, muy poco a poco se va destruyendo mi alma, me hace arrepentirme de todo lo que hice mal, de los besos que no te di, de las caricias que no te hice, de todo aquello que por creerme el dueño de tu corazón no hice. Cada recuerdo que pasa por mi cabeza es un martillazo a los clavos de mi ataúd.
Todo es oscuridad, ya no hay sentidos ni sentimientos, ya no hay alegría en mi vida, ya no hay vida. Solo quiero escuchar tu voz, despertarme de esta pesadilla, abrir los ojos, descubrir que no me abandonaste y que aun te conservo entre mis brazos clavando esa mirada en mí.

2 comentarios: