Siempre me he preguntado como seria ir por la calle y encontrarme, cruzarme en la acera conmigo mismo, ¿qué pensaría? ¿Qué me parecería? Y si me llegase a conocer, ¿me parecería majo? ¿Gilipollas? ¿Falso? Creo que me llevaría bien conmigo mismo, excepto por las mañanas, con la mala gaita que tengo al despertar seguro que me parecería un completo gilipollas, acabaría a gritos conmigo mismo, de eso estoy seguro.
A veces uno es mas la imagen que tienen los demás de el que su propio autoconcepto, me gustaría poder salir de mí y observarme. Poder ver si la estoy cagando, saber cuando se me ha ido de las manos, porque en el mundo en el que vivo son tantos los estímulos que percibo que ha llegado un punto en que no se cuales son buenos y cuales son malos.Me siento como una bandera que ondea y tirita en lo alto de un mástil al son del viento, una bandera que no sabe ni decide nada acerca de su particular sino.
No tengo ni la menor idea de que tengo que pensar ni que tengo que hacer, no se si he obrado bien o mal. Estoy tan confuso que los cimientos de mi vida se van convirtiendo en arenas movedizas que me impiden mover con la ligereza que desearía. El suelo tiembla y yo me acurruco bajo una palmera a esperar que todo pase pero lo único que consigo es una lluvia de dátiles que no me hacen sentir dolor pero si una sensación constante de incomodidad y aborrecimiento.
Suena Serrat y me cabreo conmigo mismo por no poder disfrutar de su música. Me cabreo porque tengo el teclado lleno de ceniza y no tengo otra cosa que hacer que sentarme delante del ordenador y fumar.Fumar, estoy cansado de fumar, cansado de autosatisfacerme con un mísero cigarro, quizás quiera algo mas, un porro, eso seguro, pero no hablo de tipos de droga o quizá si, ya no se. Solo me queda la agradable sensación del humo atravesándome la garganta y el posterior colocón con una placida sinfonía de neurotransmisores friéndome el cerebro.
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